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Su
época madrileña está marcada por el contacto
y la amistad con escritores y artistas como García
Lorca, Juan Ramón Jiménez, Alberti, Luis Buñuel,
Juan Bonafé, Bores y el polaco Wladislaw Jahl. Sus
presupuestos estéticos le sitúan en el grupo
que recibió el calificativo de 'pintores poetas', por
cuanto su obra constituía un contrapunto plástico
de la poesía de quienes acabarían formando la
Generación del 27. Fue precisamente en dos revistas
literarias, Verso y Prosa y Mediodía, donde
publicó sus primeros dibujos.
En
1929 se trasladó a París y allí conoció,
entre otros, a Picasso, Dufy y Max Ernst. Pasó luego
un año en Barcelona, donde realizó varias exposiciones.
Su pintura tenía entonces el tono de un apunte, ligero
y ensoñado, con un colorido pálido y melancólico.
No obstante, permite ya vislumbrar el rigor estructural y
la deliberada falta de énfasis que caracterizará
toda su producción.
En
1936 viajó a Nueva York, y tras un breve periodo de
actividad al servicio de la República, entró
de lleno en el mundo plástico de la metrópoli.
En 1940 se nacionalizó norteamericano y comenzó
una etapa de crisis creativa que desembocaría en su
encuentro con el Expresionismo Abstracto. Es en su diálogo
con él, a lo largo de dos décadas, como Esteban
Vicente consolida un estilo personal e inconfundible, a base
de armonías cromáticas vibrantes, sobre estructuras
vagamente geométricas o bien evocativas de paisajes
interiores. En esos años entabló amistad con
los miembros de la Escuela de Nueva York: Rothko, De Kooning,
Pollock, Kline y Newman, así como con los críticos
Harold Rosenberg y Thomas B. Hess.
Fue
seleccionado para las exposiciones más significativas
del período: "New Talents 1950" y "9 th Street",
lo que le granjeó un lugar destacado en la primera
generación del Expresionismo Abstracto Norteamericano.
A
lo largo de su vida, Esteban Vicente desarrolló una
importante labor docente en las instituciones de enseñanza
más prestigiosas de los Estados Unidos. Destacó
su trabajo en la legendaria Black Mountain School, al lado
de Merce Cunningham y John Cage, así como su labor
en la New York Studio School of Drawing, Painting and Sculpture,
de la que fue miembro fundador. Mereció algunos de
los galardones más prestigiosos entre los que en Estados
Unidos se conceden a un artista plástico, y sus obras
se encuentran en los museos y colecciones más importantes:
Metropolitan Museum of Art, Museum of Modern Art, Whitney
Museum of American Art, Guggenheim, etc.
El
11 de enero de 2001, poco antes de cumplir los 98 años,
Esteban Vicente falleció en su casa de Bridgehampton
(Lond Island). Cumpliendo con su voluntad, sus cenizas reposan
en el jardín de su Museo segoviano. La obra de los
dos últimos años –estuvo trabajando hasta poco
antes de su muerte- se ha expuesto en la muestra El color
es la Luz. Esteban Vicente 1999-2000, en cuyo catálogo
se recogieron asimismo sus escritos sobre arte.
España
le otorgó en los últimos años un amplio
reconocimiento, cuyo primer paso fue, en 1991, la imposición
por parte de S.M. el Rey de la Medalla de Oro de las Bellas
Artes. En 1998 le fue concedido el Premio de las Artes, instituido
por la Junta de Castilla y León, asimismo se inauguró
en el Museo Nacional de Centro de Arte Reina Sofía
una gran exposición antológica y, finalmente,
en Segovia, abrió sus puertas este Museo, promovido
por su Diputación Provincial y bajo la presidencia
de D. Javier Santamaría Herranz. En 1999 Esteban Vicente
recibió la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio
y en el Museo Reina Sofía se inauguró una sala
permanente a él dedicada. Todo lo anterior, junto con
su participación en importantes exposiciones, han situado
la figura y la obra de Esteban Vicente en el lugar que merecen
en la cultura española del siglo XX.
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