From June 27 to November 24, 2019

El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente muestra una selección de su colección permanente en las salas 4 y 5 del Museo que muestran la obra de madurez del artista a partir de 1970. Así, la sala 4 acoge una serie de lienzos que permiten adentrarnos en su experiencia en los campos de color. Esteban Vicente se concentra en investigar el comportamiento del binomio color-luz en sus “paisajes interiores”, composiciones casi arquitectónicas creadas gracias a inmensos estanques de color, de perfiles difusos, que se van simplificando en bandas y que, a mediados de los años 80, comienzan a incorporar las formas orgánicas, trasunto de la naturaleza. Pincel y aerógrafo conviven perfectamente en pro de una mayor libertad que, al tiempo, se deja ver en la multiplicación de la paleta de color y en la interrelación de las formas.

Por su parte, la sala 5 está dedicada a su experiencia en tres medios distintos: el dibujo, el collage y la escultura.

El dibujo, al que el artista otorgó gran importancia como disciplina independiente, al mismo tiempo consideró su dominio elemental para el correcto desarrollo del proceso creativo. Desde sus inicios, ésta técnica le permitió rastrear la realidad y atraparla en una producción extensísima, donde la línea y el trazo son los elementos principales que estructuran las formas. En los años 70 destaca una serie de dibujos creada a base de trazos en negro y gris al carboncillo, con fuerte influencia de la arquitectura neoyorquina y del minimalismo; los años 80 y 90 dan paso a bellos dibujos donde la naturaleza es la principal protagonista: el pastel, la tinta y el gouache permiten crear texturas diferentes a unas formas que se van diluyendo en una atmósfera de ensueño.

Estos dibujos conviven con una pequeña selección de collages. Esteban Vicente fue uno de los representantes más importantes del collage internacional para el que supone otra forma de pintar, donde el papel se convierte en masa pictórica. Al igual que en sus pinturas, los collages van surgiendo por adición, finas capas de papel se van superponiendo hasta crear una realidad casi tridimensional, que implica movimiento y fluidez. En esta selección vemos las composiciones más coloristas y de formas grandes y rectangulares, que nos remiten a la pintura de campos de color. Es en este medio en el que por primera vez utiliza el aerógrafo, con el que pinta los papeles del color deseado y con el que establece un interesante juego de transparencias y luminosidad. La diferencia de escala del collage frente al lienzo, -el primero mucho más íntimo-, le ayudó a Vicente en su búsqueda de la esencia de la pintura.

Por último, una pequeña muestra de “Toys” o “divertimentos”. Color, estructura, forma, equilibrio y composición están en la génesis de estos sutiles paisajes abstractos que comenzó a realizar desde 1968, sin mayor deseo que el puramente lúdico. Son juegos en equilibrio de relación de formas, de colores, de poética íntima y al mismo tiempo libertad de expresión.