El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente muestra una selección de pinturas de su colección permanente en la sala 5 del centro, que muestra la obra del artista una vez iniciada su vinculación al movimiento del expresionismo abstracto americano, tras unos primeros años relacionados con la figuración renovada.

La selección de obras abarca desde 1950 a 1990.

En los años 50 Esteban Vicente participa, junto a un nutrido grupo de artistas
neoyorquinos, en el resurgir de un nuevo lenguaje artístico, una pintura abstracta de acción, gestual y agresiva que, en el caso de Esteban, se convierte en una pintura más lírica realizada con diferentes áreas planas de trazo libre y regular, pero de composición ordenada. El dibujo negro al margen de las formas de color dota a las obras de movimiento y fluidez y guían al observador a través del cuadro. Son obras complejas, ambiguas, serenas y armoniosas.

En los últimos años de la década utiliza mayor cantidad de materia pictórica apreciando el rastro del gesto. Las formas se entrelazan de forma abigarrada y generan una estructura en forma de mapas que acentúan y dejan traslucir la ambigüedad entre fondo y figura. Posteriormente, en la década de los 60, va concediendo mayor protagonismo a las formas de color, reduciendo la maraña hacia una estructura subyacente más reticular y menos orgánica. Las formas cada vez son más amplias, flotan y se reflejan en una atmósfera ambigua. A mediados de los 60 enfatiza la interacción de los colores, y consigue un color más plano, visual y emocional. Las manchas de color son mayores, más gestuales y más abstractas. Las obras de estos años son deudoras de su relación con la naturaleza orgánica derivadas de sus viajes y estancias
en Hawaii y del jardín que cultiva en Bridgehampton.

A partir de 1968 desaparece el gesto y la huella para dejar paso a la utilización del aerógrafo hacia la conquista de los campos de color, ya que esta técnica le permite reforzar su saturación. Aparecen tonos sombríos influidos por sus vivencias personales, aunque siempre conteniendo la luz. Lo intuitivo y lo poético que vendría dado por la utilización saturada del color acompaña a estas composiciones junto a trazos gruesos y finos. En la década de los años 80 la asimilación de la técnica se acentúa. Vuelve con más intensidad a la naturaleza como fuente de inspiración y desarrolla formas orgánicas, amplias y diversas. Trabaja con mayor libertad, menos sujeto a su propia técnica, con una mayor riqueza y variación en la paleta de color, con los que el artista estudia el comportamiento de la luz y el ritmo. Las composiciones son de mayor tamaño. Apreciamos en estos cuadros colores ocres, amarillos, azules, blancos refulgentes de luz.

 

Esta sala acoge una serie de lienzos que permiten adentrarnos en su experiencia en los campos de color. Esteban Vicente se concentra en investigar el comportamiento del binomio color-luz en sus “paisajes interiores”, composiciones casi arquitectónicas creadas gracias a inmensos estanques de color, de perfiles difusos, que se van simplificando en bandas y que, a mediados de los años 80, comienzan a incorporar las formas orgánicas, trasunto de la naturaleza. Pincel y aerógrafo conviven perfectamente en pro de una mayor libertad que, al tiempo, se deja ver en la multiplicación de la paleta de color y en la interrelación de las formas.

Un pequeño guiño, en la antesala de la sala 5, nos muestra una discreta selección de collages de Esteban Vicente de la década de los 50, momento en que comienza la producción en esta nueva técnica que, precisamente, será el campo de experimentación para encontrar su lenguaje plástico cercano al expresionismo abstracto. Para estos primeros collages utiliza papeles de revistas y de bellas artes. Componía sus obras rasgando o recortando papeles, que disponía sobre soportes de papel o cartón. Esteban Vicente fue un maestro del collage y reconocido por importantes críticos de la época. En manos de Vicente, este medio demostró ser increíblemente flexible y expansivo, tal como él mismo afirmó: “El collage ofrece posibilidades ilimitadas.”