La exposición Excelso nace del encuentro de Pablo Merchante con la obra de Esteban Vicente, con la ciudad de Segovia y con una determinada forma de entender la pintura como experiencia de elevación. Merchante encuentra en la obra del artista segoviano una cuestión que atraviesa buena parte de su propia práctica, la construcción del espacio a partir de relaciones de ritmo, armonía y tensión que remiten a la música. No es casual que su formación musical aparezca como uno de los puntos de partida de este proyecto. Como en una composición sonora, sus pinturas se organizan mediante equilibrios, pausas, contrastes y resonancias que convierten el color en una experiencia temporal. A ello se suma una práctica pictórica caracterizada por un diálogo entre la materia, el gesto y la intuición. Las imágenes emergen desde un espacio intermedio entre figuración y abstracción, las formas se afirman y se desvanecen en un proceso continuo de transformación.

La muestra toma su título de una idea que atraviesa todo el conjunto, el concepto de lo excelso entendido como impulso de ascensión. Un movimiento sutil que conduce de lo material a lo intangible y de lo natural a lo espiritual. Esa tensión entre gravedad y elevación aparece de distintas maneras a lo largo del recorrido. Algunas piezas incorporan inversiones o desplazamientos que hacen consciente al espectador de la fuerza de la caída para, desde ella, sugerir la posibilidad de una elevación posterior. Otras permanecen suspendidas en un estado de inestabilidad poética, abiertas a lo atmosférico y a lo indeterminado.

La naturaleza constituye uno de los ejes fundamentales de la exposición. Flores, ramas y hojas aparecen como presencias recurrentes. En obras como la serie La posibilidad de la naturaleza, una de ellas dedicada explícitamente a Esteban Vicente, la referencia al mundo vegetal deja de ser descriptiva para convertirse en un lugar de contemplación y resonancia. La flor se amplifica, adquiere una escala inesperada y comparte protagonismo con la experiencia humana. Esta mirada encuentra afinidades con ciertas tradiciones estéticas orientales, donde la naturaleza no se entiende como un motivo representado, sino como un espacio de atención y experiencia. Capas superpuestas, veladuras, huellas gestuales y zonas de intensa vibración cromática hacen del cuadro un espacio abierto y en constante devenir.

El proceso creativo de Merchante parte habitualmente de fotografías, collages y fotomontajes realizados a partir de paisajes naturales o espacios cotidianos. Sin embargo, una vez trasladados al lienzo mediante una cuadrícula que permanece visible como parte de la composición, estos elementos iniciales son transformados por la pintura. El cuadro se convierte entonces en un territorio de exploración, intuición y estructura.

La exposición se expande más allá del lienzo. La instalación El camino y las obras derivadas de ella, reunidas bajo el título Reflejos, introducen una reflexión sobre el tránsito, la memoria y la transformación. Del mismo modo, una gran pieza textil realizada con tela de ruan tratada mediante una pátina oscura incorpora referencias a la tradición ritual y a los recuerdos personales del artista. El negro adquiere una presencia significativa como color asociado al piano, a la música y al recogimiento, bisagra entre lo visible y lo invisible.

La dimensión sonora culmina en Todo es Excelso. Cuatro tierras. Cuatro paisajes sonoros. Cuatro tiempos, una composición coral que entrelaza el canto, el sonido del viento o de los pájaros y piano a partir de estructuras inspiradas tanto en la música sacra como en la repetición contemporánea.

La obra de Esteban Vicente, presente en la sala contigua, acompaña el recorrido como una resonancia cercana. Entre ambos artistas se establece un diálogo sustentado en la capacidad del color, la estructura y el ritmo para construir espacios de contemplación. Más allá de las diferencias formales, comparten la aspiración de convertir la pintura en el lugar idóneo para que la materia se aligere y entregue a aquello que la trasciende.

Excelso plantea un recorrido concebido como una ascensión lenta, en la que cada pieza invita a detenerse y habitar un instante de suspensión.

Ana Doldán de Cáceres
Directora Conservadora

Harriet, 2026
© Pablo Merchante
La posibilidad de la naturaleza, 2026
© Pablo Merchante
Porche 12PM, 2026
© Pablo Merchante