PICASSO EN LAS COLECCIONES ESPAÑOLAS

10 de octubre 2000  – 14 de enero 2001

Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, 1973) es, probablemente, el artista que ha ejercido la influencia más decisiva a lo largo del siglo XX. Vivió fuera de su país desde los veinte años, alcanzando en el extranjero su madurez artística y su prestigio y, sin embargo, mantuvo una inalterable fidelidad tanto política como afectiva a la que fuera su patria. El propósito de Picasso en las Colecciones Españolas es analizar cómo ha sido coleccionado el pintor malagueño en su propio país, y de este modo iluminar su relación con España.

La obra más antigua de la exposición es Torso desnudo de adolescente (1895), un magnífico ejemplo de sus años de formación –período que Cirici Pellicer denominó «Picasso antes de Picasso»–. La época modernista y bohemia, en torno al cambio de siglo, está representada a través de diversas obras sobre papel –Damas paseando en un día ventoso (1900), Mujer con sombrero (1901) o Retrato de Santiago Rusiñol (1901)– y lo mismo cabe decir de la denominada Época Azul, con obras tan significativas como Casagemas nu (1904) o La comida frugal (1904). El óleo Demi-nu à la cruche (1906), por su parte, ejemplifica la denominada Época Rosa. La trabajosa elaboración del Cubismo, la confrontación con el arte primitivo y las fases analítica y sintética pueden seguirse a través de esculturas como Masque de femme (1908), óleos como Los segadores (1907) y Hombre con clarinete (1911-1912), y gouaches como Personaje con guitarra (1920). El periodo clasicista se muestra a través de dibujos como Los luchadores (1921) y grabados como Las tres bañistas II (1920). Lo mismo cabe decir de su incursión en el Surrealismo, representada por el óleo Figure (1928) y el grabado Figuras surrealistas a la orilla del mar (1932). El personal expresionismo picassiano queda plasmado en la formidable Femme au vase (1933). Un momento de especial interés para el espectador español se sitúa en 1937. La ejecución del Guernica precisó de una serie de trabajos preparatorios, como el boceto Estudio de composición IV (1937) y el óleo Cabeza de caballo (1937). En los años posteriores es complicado establecer fases estilísticas, aunque sí pueden delinearse series en torno a ciertos temas. Por ejemplo, la reinterpretación de cuadros, que dio lugar a una de las series más conseguidas: Las Meninas, presente en esta exposición a través del óleo María Agustina Sarmiento (Nº 3) (1957). De otro de los temas preferidos de Picasso, el pintor y la modelo, contamos, entre otras obras, con Le peintre et son modéle, Nu allongé et buste d’homme y Le peintre au travail (las tres de1964). En lo que se refiere a los mosqueteros podemos contemplar, entre otros, Mosquetero con las manos juntas (1967), Mosquetaire à la pipe (1968) y Mosquetero con espada y amorcillo (1969). Mención aparte merece la amplia representación de obra gráfica, con técnicas que van desde la punta seca –Saltimbanquis (1905)– al linograbado –Le chapeau à fleurs (1963)–. Junto a grabados pertenecientes a dos de las series más importantes de Picasso, la Suite Vollard y la Suite 157, otros provienen de libros ilustrados por el artista, como Saint Matorel (1911), de Max Jacob, Les Métamorphoses (1930) de Ovidio o La Tauromaquia (1959), de Pepe Hillo. Finalmente, la excepcional talla de dibujante de Picasso queda reflejada en obras como Homme debout au mouton (1943) o Retrato de Rosa Hugué (1954).

El conjunto suma un total de 133 obras, procedentes tanto de colecciones públicas como privadas. Están presentes los cuatro museos monográficos dedicados al artista (Museu Picasso de Barcelona, Museo Picasso de Málaga, Museo de Buitrago y Museo Casa Natal), diez museos que en España poseen obras significativas (entre los que destacan el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Colección Thyssen-Bornemisza), la Biblioteca Nacional y la de Cataluña, siete galerías, cuarenta y cuatro colecciones privadas y nueve colecciones pertenecientes a fundaciones de instituciones financieras, empresariales y privadas. Picasso en las Colecciones Españolas ofrece, por tanto, la oportunidad de contemplar muchas obras que por ser de colecciones privadas no son accesibles al público. Algunas de ellas, incluso, nunca habían sido expuestas previamente –por ejemplo, Un pintor modernista rodeado de curiosos (1900), Pipe, verre et paquet de tabac (1918) y Femme au fauteil (1970).

Se trata, pues, de una exposición que podríamos calificar de sociológica, en cuanto a que atiende a qué obras de Picasso han sido coleccionadas, cuándo y por quién. Pero, además, un conjunto como éste no puede dejar de contemplarse desde una perspectiva crítica de calidad. A partir de estos treinta óleos, sesenta obras originales sobre papel realizadas con diversas técnicas, seis esculturas, dos tapices y una amplia representación de su trabajo como grabador, puede trazarse un completo recorrido por todas las etapas de su trayectoria artística. Una ocasión excepcional para acercarse a la obra de este artista genial, y de hacerlo en este Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, dedicado a un pintor que, como el propio Picasso, también ha pasado la mayor parte de su vida fuera de su patria.

Con el patrocinio de Caja Segovia, Ministerio de Cultura y la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León